Cada sitio de reposo incita a un nuevo anhelo. Somos el Vagamundo de Hermann Hesse, el Quijote de Servantes, El Caminande de Silvio villegas y sobre todo, el hombre que que no se sacia nunca de buscar nuevos horizontes, hasta que cansado de tanto trajinar anhela de nuevo el reposo, pero esta vez el definiitivo.
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