lunes, 26 de diciembre de 2016

Tanto en Colombia como en otro lugar, es el pueblo el que paga los descalabros que sus dirigentes que en busca de sus intereses dejan como consecuencia de sus malos manejos. Manos rotas, avaricia sin medida, anhelos de fama. Todo contribuye a las situasiones caóticas. ¡Qué verguenza!

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