martes, 8 de noviembre de 2016

A veces el suceso imprevisto cae sobre determinada persona. No se debe culpar a nadie, la que ha de suceder es ineludible. Llevo dos semanas en las que he tenido que atender a dos falimiares accidentados. El de ayer está grave en una clínica, la otra persona sigue mejorando. Cuento estas cosas para que sepan quienes lean estos apuntes, que amí también me llegan los sucesos sorpresivos, y que aquí estoy tratanto de sopreponerme a todo con la ayuda del Ser Supremo.

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