Si dejamos morir el jardín, es inútil que lo reguemos con las aguas del más fresco manantial. Si dejamos morir el amor, es en vano tratar de hacer que reviva con palabras dulces y sentidas; será como quien recita un hermoso poema ante una tumba, ¿Quién habrá de escucharlo impresionado y conmovido, así sea emanado de la más pura de las voces?
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