Admiro a los franceses porque son de gusto fino. En cada lugar su presencia causa asombro, nacidos para ser hombres a toda cabalidad. De los americanos admiro su constancia y su tesón, de los del resto del mundo no conozco mayores cosas; me parece que todos los seres humanos somos iguales, así nos dividan las lenguas y las creencias. A mis hermanos de todo el mundo, los auno en un abrazo y les doy mi bendición.
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