Cuando cansado de la aridez del camino, tus pies den contra las piedras al andar, cuando de tantos contratiempos que la vida tiene, tu fe empiece a decrecer; cuando todo parezca un sueño visto a través de los intersticios de un amanecer invernal; levanta tu ánimo, sé como las ramas del romero que aún después de marchistas vuelven a revivir.
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